Las palabras tienen significados y, detrás de los significados, se esconden modelos pedagógicos… Es por eso que hoy nos preguntamos, ¿Adaptación o vinculación?
El mes de septiembre es un periodo muy importante porque son muchos los niños y niñas que se escolarizan por primera vez en la escuela, y son muchas las familias que también hacen por primera vez ese movimiento de soltar…

Vamos intuyendo que hay una mirada pedagógica y de acompañamiento totalmente diferente entre ambas expresiones. Cuando hablamos de adaptación, entendemos que es un movimiento unilateral donde la familia y las criaturas atienden a un conjunto de reglas y normas de funcionamiento de la escuela, pero es en un único sentido. Cuando esta transición se entiende como un movimiento que se da en dos sentidos, la mirada se amplía, hay un cambio de paradigma porque tanto familia como hijos atienden a la dinámica de funcionamiento de la escuela, aunque, también ésta permea y se acerca al sistema familiar atendiendo las peculiaridades de cada familia, teniendo en cuenta la idiosincrasia de cada sistema familiar, dándole sentido a la idea de TRANSITAR y, facilitando el movimiento tan difícil de SOLTAR.

Desde este modelo respetuoso al que poco a poco queremos acercarnos, ofrecemos una maravillosa experiencia en Pamplona que nos da algunas pistas de cómo plantear esta transición. Los elementos más potentes en los que se centra este tiempo de acogida se sustenta en tres ejes transversales: El contacto corporal – El silencio – La mirada. Os animo a leer el artículo de la Revista nº 161 de Rosa Sensat (Del período de adaptación al tiempo de acogida. Pág. 9), es una maravilla…
Por todo ello, creemos que es necesaria una mayor apertura de las escuelas, no es un ejercicio sencillo, requiere un trabajo previo de planificación y sensibilización de los equipos educativos, pero cada vez son más los proyectos educativos que se van sumando a esta mirada. Esta dinámica va a generar confianza y seguridad a padres y madres, a su vez, este movimiento va a facilitar el trabajo diario de acompañantes y progenitores. Así, acompañar, no es adaptar, es atender las necesidades del niño, la criatura guía el proceso favoreciendo un apego seguro en un contexto amable que favorece la exploración y el movimiento libre.
Cuando la resistencia al acompañamiento viene por parte de la familia, bien por dificultades para conciliar con la actividad laboral o porque no han identificado esta necesidad, es importante que, desde la escuela, podamos anticipar los días de disponibilidad que necesitamos por parte de la familia para estar junto a su criatura, podemos ofrecer alternativas cuando no pueden los progenitores, también ayuda la presencia de otro familiar o persona de seguridad del niño… Os ofrecemos una guía muy completa para ayudar a las familias a entender qué ocurre durante el periodo de acogida o vinculación.
Y mientas, hasta la próxima que nos encontremos aquí… ¡Pónganle colores a la vida!
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